Diagnóstico y diseño
Revisamos cómo llegan, se responden y se siguen hoy tus oportunidades.
Conectamos tu web, WhatsApp, cotizador y CRM para que ninguna consulta se quede esperando. Empezamos por donde más te está costando.
Una hora · sin costo · sin obligación de contratar nada
El embudo completo
Nueve puntos por los que pasa una venta. En alguno de ellos se te está cayendo. Baja y reconoce cuál es el tuyo.
Las demostraciones usan una empresa y datos ficticios. El sistema se arma sobre tu catálogo, tus precios y tus reglas.
Todo parte cuando alguien te descubre
Atrae
Le vendes a personas
Todavía no saben que existes
Muchas consultas, decisión rápida y comparada. Pero lo que llega hoy llega por suerte o por boca a boca, y sobre eso no se puede planificar nada.
Anuncios en Instagram, Facebook y Google, con varios ángulos y probados de verdad, que traen consultas a un sistema que ya sabe responderlas.
Deja de depender de la suerte para que entre una consulta.
Le vendes a empresas
Todavía no saben que existes
Tu próximo cliente está trabajando ahora mismo con el problema que tú resuelves, y no te está buscando en Google. Todavía no sabe que existes.
Buscamos las señales de que una empresa está por necesitarte, y llegamos con algo útil antes que la competencia.
Conversaciones con gente que ya levantó la mano.
Las dos empiezan en el mismo lugar: un negocio que vende cotizando. Si no estás seguro de cuál eres, el diagnóstico lo resuelve en cinco minutos.
Convierte y Cierra
Llegan a tu web y se van
Entran, miran y se van sin dejar nada. No sabes quiénes eran, qué buscaban ni por dónde llegaron.
Una página que explica lo que haces y convierte la visita en una solicitud con los datos necesarios, dejando registrado de qué canal vino.
Cada visita que sirve deja un nombre, un contacto y su origen.
Entra una consulta
Te escriben por WhatsApp, por la web y por Instagram, a cualquier hora. Contestas cuando puedes, y algunos quedan esperando sin que nadie se dé cuenta.
Un asistente responde apenas llega el mensaje, pregunta solo lo que falta para poder cotizar y avisa a la persona correcta.
Ninguna consulta se queda sin respuesta, aunque llegue un domingo.
Hay que armar el número
Revisas catálogo, precios, condiciones y plazos, copiando entre chats, planillas y correos. Entre una cosa y otra pasa el día, y el cliente ya le preguntó a otros dos.
El sistema cruza la solicitud con tu catálogo y tus reglas y arma la cotización. Tú revisas y apruebas el precio final antes de que salga.
La cotización sale el mismo día, con tus condiciones y sin errores de copiar y pegar.
La cotización salió y ahí quedó
Nadie dijo que no. Simplemente pasó la semana, y volver a escribir depende de que alguien se acuerde.
El sistema retoma el contacto en los días que definiste, avisa cuando una propuesta lleva demasiado quieta y no deja cerrarla sin decir por qué se cerró.
Sabes qué sigue vivo, qué toca hoy y por qué se perdió lo que se perdió.
El contexto vive en la cabeza de alguien
Lo que se habló con un cliente está en un teléfono, en una planilla y en la memoria del que lo atendió. Si esa persona no está, la venta se detiene.
Cada oportunidad queda en un solo lugar, con su origen, su responsable y su próximo paso, y se llena sola con lo que ya entró por la web y por WhatsApp.
Cualquiera del equipo retoma una venta sin preguntarle a nadie, y el cliente que ya te compró queda con su historia completa para volver a venderle.
Retiene
No sabes dónde se pierde
Te acuerdas de la venta grande que se cayó, pero no sabes si se cayó por lo mismo que las otras once. Cada decisión de mejora es una apuesta.
Un panel simple con cuántas consultas entraron, cuántas cotizaste, cuántas ganaste, el motivo de cierre de cada una y qué canal trajo a los que vuelven.
La próxima mejora se elige mirando datos, no recuerdos.
Los pasos sueltos no son un sistema
Arreglar un punto y dejar el resto igual mueve el atasco de lugar. La consulta entra al instante y se muere esperando el número, o el número sale el mismo día y después nadie vuelve a escribir.
Los pasos anteriores trabajando como un solo sistema, con los mismos datos y las mismas reglas, en el orden que tu negocio necesita.
El recorrido completo funciona sin depender de que alguien se acuerde.
El embudo se recorre en este orden, pero no se arregla en este orden. Traer más gente a un proceso que pierde consultas es comprar más pérdidas, y más caras. Primero se arregla lo que convierte; después se abre la llave.
Pedir una hora sin costoDónde se te cae
Esos dos datos, que sabes de memoria, dicen más sobre qué se te está cayendo que tu rubro. Elige la frase que suena a tu semana.
Pocas consultas, cada una grande
«Puedo contestar todo, pero se me enfrían»
Se te cae en
El seguimiento
Alcanzas a responder cada consulta, y aun así se pierden. No es velocidad: es que después de cotizar nadie vuelve a escribir, y la venta se apaga sola sin que nadie decida nada.
Cuál de las tres es la tuya lo vemos en una hora.
Que ninguna cotización quede sin respuestaMuchas consultas, todas revueltas
«No sé quién preguntó qué»
Se te cae en
La entrada y el registro
Los mensajes llegan por todos lados y al mismo tiempo. Vendes igual, pero nadie sabe cuántos entraron, cuáles quedaron sin contestar ni por dónde llegó el que sí compró.
Cuál de las tres es la tuya lo vemos en una hora.
Que ninguna consulta se pierdaCotizar te toma horas
«El número depende de catálogo y condiciones»
Se te cae en
Armar el número
Responder rápido no es el problema: armar el precio sí. Hay que revisar catálogo, reglas, descuentos y condiciones, y mientras tanto el cliente está pidiéndole lo mismo a otro.
Cuál de las tres es la tuya lo vemos en una hora.
Que la cotización salga el mismo díaCómo trabajamos
Automatizamos el trabajo repetitivo y dejamos las decisiones sensibles bajo las reglas de tu empresa.
Revisamos cómo llegan, se responden y se siguen hoy tus oportunidades.
Montamos el flujo y conectamos lo que ya usas: web, WhatsApp, CRM y agenda.
Lo recorres completo, ajustamos las reglas y tu equipo recibe el sistema funcionando.
Por qué RedSyn
Web, conversación, cotización, CRM y medición comparten información.
Preguntas, reglas, tono y aprobaciones se diseñan contigo.
Una persona puede revisar, aprobar o tomar la conversación.
Demostramos el recorrido con ejemplos antes de pedirte una decisión.
Dominio, cuentas, código y datos pertenecen a tu empresa.
Medimos desde dónde llegó la oportunidad y qué pasó después.
El saldo se paga cuando lo ves funcionando
El precio final queda bajo aprobación humana
Alcance, entregables y plazos quedan por contrato
Dominio, código, cuentas y datos quedan a tu nombre
Tu siguiente movimiento
En una hora revisamos cómo llegan hoy tus oportunidades y en qué punto se está cortando el recorrido. Sin costo y sin obligación.